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Qué es el Estrés Post Traumático

El Trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una posible consecuencia psicológica y conductual de la exposición a un acontecimiento traumático. Puede ocurrir en personas de todas las edades y es más frecuente en mujeres que en hombres. Aparecen cuatro síntomas predominantes: reexperimentación del acontecimiento traumático, evitación de estímulos relacionados con el trauma, embotamiento mental y un estado de hiperactivación. El tratamiento de este trastorno corresponde a los psiquiatras y psicólogos clínicos.

Tipos de tratamiento para el estrés postraumático

Los tratamientos eficaces para aliviar los síntomas del estrés postraumático son: medicación, psicoterapia y psicoeducación. Muy frecuentemente, se suele emplear un tratamiento que combine estos tres abordajes. La medicación para el estrés postraumático es útil en muchos casos, especialmente en aquellos que han sufrido un trauma intenso y el malestar no permita un aprendizaje verbal o la aplicación de estrategias psicoeducativas o psicoterapéuticas.

La psicoeducación, la psicoterapia y la medicación son los tratamientos del estrés postraumático.

Curiosamente, ninguno de los fármacos que se usan en el tratamiento del Trastorno de estrés postraumático fueron investigados o comercializados para tratar este problema. En su mayoría, son antidepresivos y ansiolíticos.

La psicoterapia para el estrés postraumático es la base del tratamiento y no debe dejarse de lado aunque se prescriban medicamentos o se haga psicoeducación.

Cuál es el mejor tratamiento para el estrés postraumático

El mejor tratamiento del estrés postraumático debe ser individualizado. Para ello, debemos tener en cuenta cuestiones como la edad, el género, la preexistencia de enfermedades médicas o psiquiátricas y la tendencia a conductas agresivas o autolesivas. También se deben en tener en cuenta factores propios del acontecimiento traumático y de la naturaleza de los síntomas, como proximidad en el tiempo del acontecimiento, patrón e intensidad de síntomas. Por último, también hay que considerar factores relacionados con la persona: red de apoyo sociofamiliar, situación socioeconómica, vulnerabilidades, traumas previos y sus propias preferencias personales.

El tratamiento debe individualizarse en función del trauma y la persona.

Se conoce como Trastorno de estrés postraumático a las secuelas psicológicas tras la exposición a un acontecimiento traumático.

Todos hemos pasado miedo en algún momento de nuestras vidas por una situación traumática, ya sea vivida en primera persona o experimentada en tercera persona. Hasta una noticia del telediario nos hace responder emocionalmente con miedo, tristeza, ansiedad o llanto. La mayoría de las personas logran reponerse a esa experiencia que han conocido o experimentado. Incluso, hay personas que pueden superar situaciones muy complicadas en las que su vida ha estado en peligro o han presenciado la muerte de cerca, como combates de guerra o accidentes de tráfico. Sin embargo, hay algunas personas que meses después del suceso traumático siguen presentando síntomas (insomnio, ansiedad, pesadillas, incapacidad para disfrutar, miedo a morir, etc) y no logran sentirse a salvo de lo ocurrido.

Hay personas más predispuestas a desarrollar un estrés postraumático.

Definición de Trastorno de estrés postraumático

El estrés postraumático puede ocurrir a cualquier edad y se define atendiendo a una serie de criterios diagnósticos:

  1. En un primer lugar, es necesario que experimentar o presenciar una situación en la que se haya visto peligrar gravemente la propia integridad física o la de otras personas muy cercanas. Esto es lo que denominamos suceso traumático o, más comúnmente, trauma. Durante la exposición al suceso traumático es esperable responder con intenso temor, horror o sin esperanza de sobrevivir. En niños esta respuesta es distinta y pueden expresar un comportamiento desorganizado o agitado.

  2. En segundo lugar, tras el acontecimiento traumático, los síntomas propios de estrés postraumático deben perdurar durante un periodo mayor de un mes. Estos síntomas se engloban en tres grupos: estado de hiperactivación, evitación de los estímulos asociados al trauma y reexperimentación del suceso. La aparición de estos síntomas suele ser gradual y sumativa. Los primeros síntomas en aparecer lo hacen inmediatamente después de la exposición y el síndrome completo aparece dentro de los primeros meses siguientes al trauma. En algunos casos, no se llegan a cumplir todos los criterios diagnósticos hasta pasados meses, o incluso años.

  3. Por último, los síntomas deben provocar un malestar suficientemente importante o afectar considerablemente al desempeño social, familiar u ocupacional.